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La Parisienne de cafebabel.com

La vieja Europa no resurgirá jamás. ¿Ofrece acaso la jóven Europa más oportunidades? Châteaubriand

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Friday, May 16 2008

Medioambiente : Bruselas contraataca !

« …El medio ambiente constituye un desafío europeo » explica Daniel Cohn-Bendit, parlamentario europeo y copresidente del grupo Verdes/Alianza Libre Europea en el periódico les Echos (27 mars 2008). « Si bien existe siempre la tentación de un rechazo nacional porque las medidas tomadas no corresponden exactamente a los intereses nacionales, se han superado no obstante toda una serie de dificultades, ya que a pesar de los problemas que plantean a los gobiernos son justas, como por ejemplo la directiva de 1979 para la protección de las aves migratorias, posteriormente la directiva Natura 2000, la adopción del principio “el que contamina paga” y posteriormente el principio de precaución… ».

Estas ambiciosas resoluciones tienen por finalidad asegurar la independencia energética de la UE especialmente frente a sus suministradores de oro negro rusos, iraníes y saudíes, pero pueden también abrir las puertas del mercado de nuevas tecnologías verdes al viejo continente. « Si la UE quiere organizar y mundializar el debate sobre el cambio climático, debe ser líder por sus decisiones y sus prácticas » continúa Daniel Cohn-Bendit. « Es muy importante, porque podría llegar a ser la campeona de las tecnologías ecológicas, que son extremadamente rentables para nuestra economía».

¿Ecocondicionalidad?

Primera decisión : reformar el sistema comunitario de intercambio comunitario de cuotas de CO2. Los Estados podrían financiar el apoyo a las energías renovables o la renovación de edificios antiguos. Después de 2012 y el fin de los acuerdos de Kyoto la atribución de las cuotas de emisión de gas con efecto invernadero por la Comisión Europea será más estricta. El objetivo fija, de aquí a 2020, una reducción del 21% en las emisiones de las industrias sometidas a estas cuotas, con relación a las cuotas atribuidas en 2005.

Segundo objetivo: multiplicar por dos las inversiones en el sector de las energías renovables. Estas últimas deberán, a largo plazo, satisfacer el 20% de las necesidades energéticas de la UE en 2020 contra el 8,5% de lo que representan en la actualidad. Este reto exige de los Estados miembros un esfuerzo gigantesco a fin de diversificar sus fuentes de energía verde: un 70% de la energía propia procede actualmente de la hidroeléctrica mientras que la solar, la eólica o la biomasa están disponibles. «Existe un fuerte consenso en la sociedad europea para avanzar hacia las energías verdes, que son a largo plazo una garantía para nuestra independencia geopolítica frente a los suministradores de energías fósiles» precisa Claude Turmes, rapporteur del proyecto sobre las energías renovables en el Parlamento Europeo, al periódico les Echos (27 mars 2007). «Actualmente, 5 países han desarrollado ‘’success stories económicas’’ a partir de las energías renovables : Alemania, España, Suecia, Austria y Dinamarca. Ellos nos enseñan el ejemplo y prueban que su desarrollo puede también conferir un nuevo liderazgo industrial a Europa ».

Sin olvidar el sector agrícola. Comenzada en 2003, se está llevando a cabo un profunda revisión de la Política Agrícola Común. (PAC). La Comisión Europea ha planteado un modo de atribución de las ayudas a los agricultores con objeto de no promover la sobreproducción. Un nuevo criterio, el de la «ecocondicionalidad» obliga por otra parte a los agricultores a respetar las exigencias de protección del medio ambiente para poderse beneficiar de las ayudas directas, evitando la sanción que supondría un recorte o su exclusión total de las mismas.

¿Conseguirá finalmente la UE su papel de guerrero verde ? ¡La respuesta en 2020!

Foto: Andy Bahn/SXC

Las empresas se ponen también a ello

A lo largo de la UE florecen las iniciativas privadas. Forzadas por la presión de los consumidores, estas resoluciones eco-friendly no se toman evidentemente por puro altruismo, pero ¿no es al final el resultado lo que cuenta? Veamos algunos ejemplos:

  • Desde 2006, el vendedor sueco de muebles Ikea pone en marcha un servicio lanzadera entre el final de la línea de tranvía y su sede en Estrasburgo.
  • Ciertas compañías aseguradoras acuerdan descuentos para los clientes que conducen poco o poseen vehículos con baja emisión de CO2 (GMF, Macif, Maaf…)
  • El banco británico HSBC se sitúa a la cabeza de la clasificación CERES de los bancos en materia de lucha contra el calentamiento global, teniendo como colaborador un antiguo miembro de WWF, Francis Sullivan
  • La sociedad italiana Benetton apoya un proyecto de microcrédito en Senegal en colaboración con el músico Youssou N’Dour.

-Johara BOUKABOUS

Traducción al español : Isabel Aspe Montoya

Foto: Andy Bahn/SXC

El eco ciudadano europeo, ¿nueva especie futura?

Esta encuesta realizada en la UE a 27000 personas subraya el interés creciente de los ciudadanos europeos sobre las cuestiones medioambientales. Una «concienciación» que se pone de manifiesto en su vida cotidiana, bien sea en el sector de la salud, alimentación, transportes e incluso en relación con la multiplicación de las catástrofes naturales como las inundaciones. Este aumento del interés es aún más llamativo en los países de la ampliación de 2004 respecto a la encuesta realizada ese mismo año: un aumento de 20 puntos en Chipre, Hungría y Eslovenia. La noción de «cambio climático» también aparece con fuerza: el 57% de los europeos preguntados consideran este problema como una de sus mayores preocupaciones. Los ciudadanos europeos muestran a su vez su desconfianza sobre los transgénicos u OGM (organismos genéticamente modificados). Los más moderados sobre el tema son los españoles (31%) y los más hostiles los franceses (70%). El entorno más cercano tiene evidentemente un impacto particular sobre las preocupaciones de los ciudadanos. Se observa por ejemplo la inquietud de los Países Bálticos sobre la problemática relacionada con el agua y más específicamente con la degradación del medio acuático en el Báltico (64% para Estonia, 58% para Lituania y 55% para Letonia).

El 90% de los europeos creen que la responsabilidad corresponde a los grandes contaminadores, pero un 86% estiman también necesario implicarse de forma importante en la protección del medio ambiente. Por el contrario, la indiferencia sobre los problemas ecológicos puede considerarse marginal: sólo el 8% de los rumanos y los austriacos que han respondido a la encuesta considera el medio ambiente como poco importante.

De la teoría a la práctica

¿Cómo concretan los europeos esta toma de conciencia? Las personas encuestadas declaran haber efectuado una media de 2,6 acciones individuales en favor de la protección de la naturaleza en el último mes. Estos gestos ecológicos son la clasificación selectiva de basuras (59%), la reducción del consumo energético (47%) y la reducción del consumo de agua (37%). Sin embargo, estas tres acciones pueden calificarse de “pasivas”. En efecto, los sistemas de selección y reciclaje se encuentran muy establecidos en numerosos países y pueden incluso ser objeto de retribución económica, como por ejemplo en Suecia. El aumento de los precios de energía (gas y petróleo) puede también considerarse como un freno al consumo.

La actuación más citada es la selección de basuras: un 80% en el caso de luxemburgueses y franceses. Los daneses (62%), búlgaros (36%), malteses (55%) y rumanos (36%) sitúan a la cabeza la reducción del consumo energético, mientras que los ciudadanos de los países bálticos practican de forma habitual la compra de productos locales (del 30 al 49%).

Retrato robot del eco-ciudadano europeo

El 64% de las personas encuestadas se limitan sin embargo a las acciones pasivas. En las mujeres constituyen el 25% de las acciones realizadas, frente a un 20% en los hombres. La sorpresa lo constituye la franja de edad más activa en dichas acciones : entre los 40 y 54 años.

El eco-ciudadano más activo sería una mujer de más de 25 años, con estudios superiores, políticamente de izquierdas y declarada bien informada sobre los temas relativos al medio ambiente.

Persiste no obstante una dicotomía entre la voluntad de actuar en favor del medio ambiente y los hechos. Un 75% de las personas interrogadas se declaran favorables a la compra de productos ecológicos, a pesar de su precio superior, pero en el último mes sólo un 17% lo han hecho. La mayor distancia entre voluntad y compra se encuentra entre los chipriotas (91% desearía comprar pero finalmente sólo lo hace un 14%), y la menor diferencia entre los daneses (86% - 41%). Estas diferencias se justifican por cuestiones económicas y por una falta de información provocada sobre todo por la falta de claridad del etiquetado.

Cada vez más “el que contamina paga”

El 37% de los europeos se declaran en favor de incrementar las sanciones económicas, un 33% en favor de una aplicación más estricta de la legislación actual, un 30% por una mejora informativa y un 29% por incentivos económicos. Lo más importante parece ser, para el 67%, la necesidad de que las decisiones en favor del medioambiente se tomen a nivel europeo. El porcentaje aumenta hasta el 82% en lo concerniente a la armonización de medidas a nivel europeo, y un 78% de entre ellos sostiene incluso la idea de crear una fuerza civil europea en caso de catástrofe naturales.

-Johara BOUKABOUS

Traducción al ESPAÑOL: Isabel Aspe Montoya

Foto : Jay Lopez/SXC