No hay nada más emocionante que un acto público, especialmente cuando es en francés que, aún tras seis meses de verdaderos esfuerzos, no es mi lengua materna. Esta semana tuve mi propio bautismo de fuego – mi primera exposición oral, una presentación. También sirvió para probar hasta qué punto he sido capaz de asimilar las reglas doradas del méthode française.




