París se dobla en 104 por la cultura

Reflexión sobre la apertura de un espacio cultural (¡de barrio y europeo!) con ambiciones.
Una nueva apertura
El aspecto colosal del espacio CentQuatre no se debe sólo a su apariencia sino también a que es un proyecto vasto y ambicioso. El CentQuatre está pensado como un laboratorio artístico donde se investiga e innova: acoge a artistas de todo el mundo, en estancias más o menos amplias (de un mes a un año) que invierten uno de sus talleres del centro y crean bajo la mirada de los curiosos visitantes. Estos proyectos deben mezclar artes que han estado separadas demasiado tiempo: danza, teatro, artes visuales o plásticas, pero también diseño, circo, paisajismo… Este desarrollo de las artes y su encuentro van acompañados de una extensión espacial y cultural: en efecto el CentQuatre quiere ser “un lugar dedicado al mundo” (como dijo el alcalde de París, Bertrand Delanoë). Por la acogida de artistas internacionales pero también por su implicación en proyectos transversales. El centro coopera con Radialsystem V (en Berlín), Zone Attive (En Roma) y Matadero (en Madrid), que tienen en común ser centros culturales europeos instalados en edificios industriales renovados (antiguos transformadores eléctricos, mataderos) a los que se añade un interés de transmisión a la vez que de innovación artística y de cruce de disciplinas. Por último, el CentQuatre extiende su ambición más allá de las fronteras europeas y de los artistas ya nombrados: entre sus proyectos, una colaboración con los alumnos del California Istitute of Arts (CALARTS) que podrán presentar sus producciones y debatirlas allí mismo.
¿Una provocación?
Pero a fuerza de verlo todo a lo grande, ¿es que no ve lo que tiene delante de sus narices? Porque visitar el centro implica también enfrentarse a un distrito y un barrio de los más desfavorecidos de la capital y este amontonamiento de burgueses-bohemios en ese monstruo arquitectónico y cultural parece más una provocación. Los creadores del proyecto y la ciudad no han querido olvidar a los habitantes del barrio: sala de ensayo a un precio simbólico, personal de contención voluntario en el barrio…Queda por ver si esto es suficiente y si esta ambiciosa liberalización de las artes y de las fronteras no es a costa de un detrimento de la liberalización social…
Le 104
Foto : Bookenligne/FlickR
Alice Lemaire
Traducción al español : Francisco Chica Garcia
Fotografias : Grégoire REMY
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Comments
A medio camino entre una casa okupa institucional de artistas y el falansterio de Charles Fourier, Le 104 promete ser un verdadero "vivero" para proyectos comerciales de jóvenes profesionales, además de un foro de artistas.
Curiosos, vean la imagen visual de Le 104 en la web de sus creadores, Experimental Jetset:
http://www.experimentaljetset.nl/ne...
Soy de los que piensan que la mejor manera de dignificar un barrio depauperado o degradado es apostar por iniciativas de gran calado que ayuden a sus vecinos a reconciliarse con el futuro de su barrio. Espacios como el 104 van a dar a los vecinos la oportunidad de soñar y de dar rienda suelta a su imaginación y creatividad, y sobre todo va a atraer un montón de burguesitos-bohemios de fuera que luego se compran el periódico en el quiosco de al lado, almuerzan en el restaurante marroquí de turno y guantes para el invierno en una tienda mucho más barata que las de Paris 1.
En mi opinión esto es todo ventajas sin tener que poner se a construir tubos de escape o cajas de cambio para coches que hacen ruido.